Hasta qué punto son fiables las ‘apps’ para aprender idiomas

Hoy en día, escuchamos a menudo anuncios que prometen métodos sencillos e infalibles con los que aprender un idioma de manera rápida, pero ¿son estos métodos útiles para todos los tipos de usuario? Ciertamente, las aplicaciones móviles pueden ser una valiosa herramienta para el aprendizaje de idiomas, pero su utilidad depende en gran medida del objetivo de los usuarios. Las aplicaciones como Duolingo o Babbel, dos de las más usadas del mercado, ofrecen lecciones de numerosos idiomas organizadas en niveles. Dentro de cada nivel hay unidades con contenidos básicos, frases, temas más específicos como la comida, o aspectos gramaticales específicos, como los plurales. Pero no existe una adaptación de los contenidos a los intereses de cada usuario.

Aportando soluciones viables

Tener una actitud proactiva es lo que mejor puede acompañar a la crítica de cualquier gestión. Se trata de exponer públicamente lo que está mal o no funciona, pero a la vez, aportando las respuestas adecuadas para que se pueda desatascar lo que está detenido. La censura por costumbre o por incordiar, sirve sólo para encrespar el ambiente, complicar el asunto y eternizar la solución. Por lo tanto, hay que ser responsable, cuando se comenta o se reprueba a alguien o algo, hay que justificarlo poniendo los arreglos que sean necesarios, para revertir esa situación defectuosa. Es un principio de seriedad y sobre todo, de ser consciente de que todos tenemos que sumar, cada cual en la medida de sus posibilidades o cualidades, pero siempre aportando.

Algunas consideraciones personales sobre la pandemia

Mucho se ha dicho y se ha escrito estos días sobre la terrible pandemia del coronavirus que asola a nuestro planeta en la actualidad y que ya se ha cobrado miles de vidas. Y lo que te rondaré morena, porque este no es, sin duda, un problema baladí al que nos enfrentamos tras la sorpresiva aparición de este novedosa enfermedad letal, cuyas causas no se saben todavía con exactitud y que ha puesto al mundo entero en vilo.

Holocausto en Siria

Mientras que el mundo se muestra preocupado por el nuevo virus Coronavirus, Siria sigue siendo la gran olvidada y ciega ante los ojos de Occidente. Los Derechos Humanos, la ONU, las ONGs, el mundo en general, hacen caso omiso de lo que esta ocurriendo en los campos de refugiados y en la Siria golpeada y asesinada. Es por ello, la valentía de la periodista Lucy Aharish, que acaba de denunciar el HOCAUSTO en Siria. Solo le faltó decir que en ese holocausto, están implicados las grandes potencias y países ricos de occidente (Francia, Inglaterra, Alemania, y otros países), así como Estados Unidos, Rusia, China y otros imperios.

El norte de Tenerife, una oportunidad permanente

Cuando hay mala intención en lo que se hace o se dice, siempre se descubre. Es lo que tiene desvirtuar la verdad para cambiarla por inconfesables intereses. Llevamos décadas defendiendo y luchando por el Norte de Tenerife, como una zona estratégica para el desarrollo global de la isla, se puede demostrar yendo a la hemeroteca.

Silencio administrativo

Ya estamos viviendo plenamente lo que se ha denominado la cuarta revolución industrial, caracterizada por la digitalización, globalización y la máxima conectividad. Lo cual produce cambios personales y sociales, además de transformar el sistema económico. La incorporación de las nuevas tecnologías es un hecho irrefutable, que nos envuelve, condicionando nuestro quehacer diario en todos los ámbitos. Esta transformación, que no cabe duda implica progreso, nos tiene que hacer tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos para asumir lo novedoso, incorporarlo y hacerlo fructificar. Las posibilidades son enormes, las ganas se suponen, la capacidad se forma y los resultados dependen de la implicación. Klaus Schwab presidente del Foro Económico Mundial ya lo ha puesto de manifiesto cuando dijo que “la cuarta revolución industrial afectará la esencia misma de la experiencia humana”.

No me busques más sin sentido

No me busques más sin sentido. Arrancando cada pedazo de mi corazón. Entiende que mi alma no entiende de burlas y tú lo haces continuamente sin importarte nada. Cada cicatriz que llevo incrustada en lo más profundo de mí ser, es causa de algunas pérdidas irreparables y no necesito que tú vengas a hacerle daño.

Más unidos que nunca ante las dificultades

Dice la sabiduría popular que los bancos son esas entidades que te dejan un paraguas cuando hace sol y te lo quitan cuando llueve. Y es bien cierto. No cabe esperar demasiada solidaridad de quienes no tienen ninguna obligación social de auxiliar a la gente cuando más lo necesita. Tampoco es su función. Eso le corresponde a esos poderes públicos que han sabido construir una sociedad mejor. Imperfecta, desde luego, pero más justa de lo que era antes.

El negocio del servicio de la televisión a costa de los enfermos

El cobro a los pacientes por ver la televisión en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria sigue siendo tema de múltiples opiniones y enfados de los pacientes y familiares, pues cada día tienen que pagar un coste de 3,80 euros. Un negocio que sigue funcionando para engordar las arcas de varias empresas privadas. Es por ello, que en su momento, en los distintos medios de comunicación, el Diputado del Común en Canarias, Rafael Yanes, propuso activar una investigación de oficio: estudiar el cobro del uso del televisor en los hospitales del Archipiélago y proponer a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias una vía para que ese servicio sea gratuito.

Náufragos en una isla de zafiedad

Pretender mantenerse al margen de los innumerables reality shows que invaden nuestras cadenas privadas de televisión es misión imposible, salvo que seas un ermitaño y vivas en una cueva. Hago esta afirmación con rotundidad porque yo misma he intentado, no ya una sino varias veces, aislarme de cualquier influencia proveniente de la telebasura y he fracasado estrepitosamente. Si no es por la mañana, será por la tarde o, a más tardar, por la noche, pero basta con sentarse frente al televisor y, mando a distancia en mano, hacer un barrido, para toparse inevitablemente con las imágenes que ilustran las aventuras y desventuras de las víctimas voluntarias de estos patéticos experimentos.


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