Teletrabajo

Mucho tiempo pasará para que los españoles asimilemos la nueva cultura empresarial (teletrabajo) que ya ha comenzado en España, con motivo de la pandemia del coronavirus. Ni que decir tiene, que para el mundo Occidental, en concreto Europa, el teletrabajo está resultando bastante incómodo para la ciudadanía, la cual se ve impotente a la hora de poder solicitar una cita previa en cualquiera de los sectores gubernamentales o de la Sanidad Pública y privada.

Vivimos a la deriva y por necesidad de vivir

En estos momentos de este comienzo de siglo XXI, vivimos a la deriva, sin rumbo y sin una dirección que nos lleve al optimismo de un futuro mejor. El virus pandémico se ha encargado de paralizar el planeta tierra de una manera despiadada. Vivimos con el miedo y con la incertidumbre de que será de un nuevo amanecer. Las mascarillas, con la incomodidad que conlleva, se han convertido en nuestros mejores aliados para distanciarnos del coronavirus. Deambulamos por las calles por la necesidad de comprar los productos más necesarios para el hogar, trabajar y visitar a las familias, pero todo ello con las prisas y el deseo de llegar cuanto antes al hogar. Viajamos en un barco sin brújula ni timón, pero lo hacemos porque tenemos que seguir viviendo.

Canarias: "la tierra prometida" de pateras y cayucos

Ni que decir tiene, que Canarias se ha convertido en la ruta preferida para la entrada de inmigrantes procedentes de las costas africanas. Unas pateras llenas de seres humanos que buscan la �tierra prometida�, pero que muchos de ellos solo encuentran las fosas de la muerte en el Mediterráneo y el Atlántico. Desde comienzos de año y, especialmente desde el surgimiento de la pandemia del coronavirus a principios de marzo de 2020 se ha comprobado un fuerte descenso en la llegada de migrantes a las costas de la Península, Baleares y Ceuta y Melilla. El cierre de las fronteras de Marruecos y los peligros de atravesar buena parte del continente africano, ha provocado que las rutas desde la costa sur del Sahara y Senegal se conviertan en los principales punto de salida de aquellas personas que huyen de las guerras y el hambre en África.

Curso escolar en época de pandemia

El curso escolar comenzará en septiembre en un momento donde la Covid-19 esta expandiéndose más en España. Ni que decir tiene, que la preocupación, el miedo y la incógnita invaden a millones de padres de familias, especialmente ante el riesgo de que sus hijos sean contagiados por el coronavirus. Del mismo modo, la mascarilla finalmente sí será obligatoria en las aulas con carácter general a partir de los seis años, también en Canarias, en cuyo protocolo presentado en julio este uso solo era obligado si el alumno salía del aula y no mientras se encontraba en clase "con su grupo estable de convivencia". Así se recoge en el documento presentado el pasado jueves por el Gobierno central, que añade otras cuestiones como que se tomará la temperatura antes de entrar en clase. Según avanzó la ministra de Educación, Isabel Celáa en rueda de prensa, acompañada por el ministro de Sanidad, Salvador Illa y de la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, existe consenso con las comunidades autónomas, que avalaron este documento durante la sexta Conferencia Sectorial celebrada para abordar la vuelta a las clases, excepto País Vasco, que se ha abstenido sobre estas medidas anunciadas.

Canarias; turismo y coronavirus

Sin duda, la grave crisis financiera por la que estamos padeciendo en este comienzo de siglo XXI por culpa del la Covid-19, refleja claramente una gran preocupación en el mundo. El Archipiélago canario no podía ser menos, pues no hay que olvidar que estas benditas islas viven prácticamente del turismo.

El virus inteligente

El mundo sigue funcionando, pero no como antes de la pandemia. Ahora todo es una incertidumbre, una incógnita y una preocupación. La gente camina por las calles sin saber en realidad lo que esta sucediendo. El miedo, la obsesión y la histeria parecen haberse apoderado de millones de personas. Nadie quiere pensar o asimilar que estamos enfrentándonos a una guerra bacteriológica. Un virus, creado posiblemente por la mano del ser humano en un laboratorio experimental; aunque desde un principio todo hace prever que se generó por un contacto con animales infectados o si fue el resultado de un accidente de laboratorio en Wuhan", ciudad china donde surgió la pandemia.

Los “motores” de la transición y la democracia

Los que conocimos y vivimos una parte de la dictadura franquista, valoramos cada día más el gran trabajo que costó consolidar la democracia en España. Una democracia, enriquecida en derechos constitucionales, destacando las libertades de todos los españoles, igualdad en la Justicia, derechos y obligaciones y la unidad de España. Es por ello, que hoy en este comienzo de siglo XXI, vivimos en un estado pluralista y liberado del yugo del franquismo. Por lo tanto, y de cara a las futuras generaciones venideras, debemos de cuidar, proteger y valorar más que nunca nuestra democracia.

¿Podemos vivir sin el turismo?

Mucho costó para que Canarias tuviese presencia turística extranjera en todas sus islas. Años difíciles y de luchas constantes por parte de los empresarios, sindicatos y políticos del Archipiélago canario, motivaron atraer la atención de muchos turistas de Alemania; Países Bajos, Reino Unido e Irlanda. Un turismo que ha venido propiciando grandes ingresos económicos en la economía local. Ni que decir tiene, que este turismo, como describe José Fina Domínguez Mújica, se ha desarrollado gracias a la existencia de un litoral atractivo que cuenta con playas extraordinarias, playas que se mantuvieron prácticamente vírgenes hasta hace unos cuarenta años. A ello se suman las bondades de su clima, con temperaturas suaves en las zonas litorales, de no menos de 18º como media de los meses de invierno y de no más de 25º de media en los de verano, un elevado número de días despejados a lo largo del año, y la escasez de las precipitaciones, sobre todo en la zona de costa.

Cosas nuevas en un mundo nuevo

Este será un año marcado por un profundo cambio en el mundo. Es decir, el 2020 será recordado por millones de personas como un año “maldito”; de profundos cambios y formas de conductas. Eso sí, no creo que el coronavirus haya provocado en los humanos más sentimientos, más humanidad con todo aquello que nos rodea. Del mimo modo, poco a poco, el años 2020 se va marchando dejando una estela de incertidumbre, dudas y miedos. Sin embargo, muchas son las personas que aún no quieren o asimilan que el verdadero enemigo sigue estando en la calle. La Covid-19 sigue viviendo en todos los rincones del mundo, pero muchas personas parecen olvidarse que el virus sigue contagiando y matando gente. Las playas abarrotadas y las medidas protocolarias sanitarias, en el olvido por muchos jóvenes, pero también, en personas mayores.

Llegó como gladiator y fracasó en su primera intervención

Blas Gabriel Trujillo de Armas, actual Consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, nombrado por el del Presidente Víctor Torre y seguramente aconsejado por Román Rodríguez, vicepresidente del Gobierno y consejero de Hacienda, llegó avalado como un diamante en bruto por su gran experiencia en la gestión pública y política de Canarias. Sin embargo, su experiencia en las primeras semanas al frente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, no ha podido ser peor. Cierto es, que meses antes me habían hablado muy bien de este hombre. Me lo pusieron en un pedestal. Es decir, humilde, dicharachero, excelente gestor y con una experiencia exquisita en el ámbito laboral y político.


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