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Opinión

La moda de los nombres

Tradicionalmente, en nuestro país, se solía poner a los varones nombres de santos de la Iglesia Católica

· 2 min de lectura

11.12.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Tradicionalmente, en nuestro país, se solía poner a los varones nombres de santos de la Iglesia Católica como Antonio, Ramón, José, Juan, Luis, Francisco, Domingo o Casiano, y a las niñas nombres de santas como Ana, Inés, Isabel, Irene, o con las denominaciones de las distintas advocaciones de la Virgen María, como Asunción, Remedios, Carmen o con las de las patronas de cada pueblo o región, como Candelaria en Canarias; Begoña o Aránzazu en Euskadi; Montserrat o Mercedes en Cataluña; Amparo en Valencia, o Rocío y Macarena en tierras andaluzas, sin olvidar Paloma o Almudena en la capital de España.

Hoy en día, todos esos nombres de santos están en desuso y los padres y progenitores de los recién nacidos optan por otras denominaciones que, en el caso del Archipiélago, se circunscriben más a nuestros antepasados guanches como Gara, Guacimara, Guayamina o Guajara Jonay, Ruymán o Romén, sin descartar, ni muchos menos, nombre de origen anglosajón, como Jennifer, Jessica o Elizabeth, en el caso de las niñas, a quienes también se les suele bautizar con denominaciones muy cortas y llamativas, como Noa, Zoe, María (simplemente), Ainoa, Gabriela, Daniela o Sonia, sin olvidar otros como Jimena, Sofía, Noemí o Alba, estos últimos muy de moda en la actualidad.

En el caso de los niños, aparte de muchos nombres "de importación", se les suele poner algunos de origen castellano, como Ramiro o Rodrigo, y otros con apariencia vocal tan varonil como Héctor o Diego, sin descartar los de origen bíblico como Job, Jonás o Noé.

Es, sencillamente, una cuestión de gustos y de modas, así como la intención de muchos padres de buscar nombres poco comunes, todo lo contrario de lo que ocurría hace años que los nombres de abuelos, padres e hijos se heredaban casi de forma natural, encontrándonos como muchos hombres y mujeres de una familia se llamaban igual en varias generaciones.