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¿Por qué muchas cosas del pasado se convierten en cargas del presente de nuestras vidas?

El pasado de nuestras vidas se convierte en una loza insoportable, sobre todo cuando esa parte de nuestras vidas han sido negativas

· 2 min de lectura
¿Por qué muchas cosas del pasado se convierten en cargas del presente de nuestras vidas?
Rafael J. Lutzardo Hernández | CEDIDA

04.04.2026 | Redacción | Opinión

Por: Rafael J. Lutzardo Hernández

El pasado de nuestras vidas se convierte en una loza insoportable, sobre todo cuando esa parte de nuestras vidas han sido negativas. Cierto es, que con el paso de los años esa etapa de los recuerdos de nuestras infancias ya quedan relegadas a esa parte de la inocencia de la vida de los seres humanos. Muchas son las personas que en la actualidad buscan una respuesta de su pasado, pero muchas de ellas sin en contrarlas. Sin duda, todos/as hemos tenido una historia que contar, pero las circunstancias de la vida han motivado que muchos de nosotros/as no hayamos podido contarlas. Familias que buscan a sus seres queridos que en otras épocas fueron separadas de sus padres. Hijos/as que buscan a sus padres. De eso sabe mucho la época de la guerra civil española, donde muchos niños/as fueron vendidos a las clases altas de la sociedad de la España oscura. También, la pobreza extrema ayudó para que muchas madres vendieran a sus respectivos hijos por una miserables cuantía económica. Por tal motivo, el pasado tiene un precio tan alto que no hay dinero en el mundo para comprarlo. Somos los verdaderos arquitectos de nuestra propia evolución; de nuestros propios aciertos y errores.

Por último, en algún momento de nuestras vidas recordamos el pasado, momentos vividos, cosas que aprendimos, gente que conocimos, pero en ocasiones podemos encontrarnos con personas que realmente están ancladas al pasado, que no viven en el presente ni se plantean en el futuro. Pero el problema no es mirar al pasado y recordar. El problema viene cuando se vive en el pasado de forma continuada. Esto puede provocar un temor al presente, a los desafíos que nos proporciona la vida, a lo incierto, pues si nos anclamos en el pasado vivimos un sentimiento de inseguridad permanente. Así pues, sin recuerdos no seríamos nadie. Incluso la memoria emocional, aquella que se basa en recuerdos que no somos capaces de describir de una manera clara sino que se basa en sensaciones, es fundamental para entender quienes somos. Lo malo es vivir anclado constantemente en los recuerdos negativos. Vivir el presente es dar luz a nuestra vida. 
 

Rafael J. Lutzardo Hernández
Periodista y escritor. Actualmente colabora como columnista y realiza reportaje de sociedad en El Diario de Avisos.

Autor de numerosos prólogos de libros y programas de fiestas populares de nuestra tierra. Autor del libro "Vamos de Guachinches y otras casas de comidas"

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