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Técnicas fáciles para relajarnos.

La ansiedad es una emoción común como el miedo o la felicidad.

· 6 min de lectura

07.10.2016. La Laguna

Por: María del Carmen García Mora

Psicóloga sanitaria. Colegiada T-1412

Hemos hablado en artículos anteriores de cómo el estrés y la ansiedad dominan nuestra vida. Desde que nos levantamos hasta la hora de dormir vivimos rodeados de estímulos y con la llegada a nuestras vidas de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, estamos continuamente conectados y en alerta. Por todo ello es posible que tengamos más ansiedad cada día.

Veamos que es ansiedad, y cuando esa ansiedad es normal y cuándo supone un problema de salud:

La ansiedad es una emoción común como el miedo o la felicidad. La ansiedad, en este sentido, es necesaria para sobrevivir ante ciertos riesgos ya que pone a la persona en alerta, e implica factores cognitivos, fisiológicos y conductuales o motores. Tanto las sensaciones físicas como los pensamientos y conductas aparecen siempre, en mayor o menor medida una u otra, pero interrelacionadas.

Las respuestas que genera la ansiedad en una persona son: huir o luchar. En la antigüedad estos mecanismos surgían al tener que enfrentarse a las dificultades que la vida en la naturaleza les presentaba; pese a que hoy ya no existen esos problemas, han surgido otros nuevos que generan estrés y ansiedad en las personas. El peligro a veces es real, pero otras veces se encuentra condicionado por las experiencias que cada individuo haya tenido que enfrentar previamente; esto último ocurre, por ejemplo, en los trastornos de ansiedad. El miedo funciona como un mecanismo de defensa, pero si la respuesta a la que conduce es nociva para el individuo, es imprescindible atreverse a enfrentarlo.

Según esta definición la ansiedad que sufrimos cada día puede ser “normal”. El problema surge cuando tienes que enfrentarte a un problema mayor, una tarea desafiante o simplemente a la acumulación de acontecimientos durante el día. Nuestra activación fisiológica se dispara (respiramos más rápido, el corazón va más rápido, sudamos más de lo normal, nos sentimos mareados, por ejemplo); conductualmente no podemos estar quietos, o tendemos a gritar, etc., y nuestros pensamientos son más rápidos y sentimos que no podemos controlarlos. Nos estamos sintiendo mal y con sensaciones muy desagradables.

Por lo tanto, la ansiedad será sana si nos sirve para solucionar el problema o para evitarlo de forma eficaz y permanente y esa evitación no influye negativamente en otros aspectos de nuestra vida. Será patológica si nos afecta de manera desmedida en su intensidad o interfiere en otras áreas de nuestra vida. La lucha contra este tipo de ansiedad se vuelve el centro de nuestra vida y empezamos a dejar de lado actividades que son importantes para nosotros.

Seguramente te han dicho:” tienes que relajarte, parar el ritmo, no agobiarte tanto” …Si, todo esto es verdad, tendremos que aprender a llevar una vida más relajada, disfrutando más de cada momento y para ello hemos visto que el deporte, meditar, tener control sobre tus actividades, hacer actividades relajantes, entre otras son medidas que te van ayudar a controlar el estrés de tu vida diaria.

Aprender a manejar tu ansiedad supone un trabajo de introspección personal y un cambio de hábitos que te lleven a tener una vida más sana y consciente.

¿Pero qué podemos hacer en ese momento que nos estamos sintiendo mal?

Hay algunas técnicas sencillas que te pueden ayudar en un momento puntual.

Para la oficina y otros lugares

Levántate de tu asiento o para la actividad que estás haciendo, cada hora, da la vuelta, y busca la manera de ver al cielo y respirar aire profundo por 5 minutos. (No es una pérdida de tiempo, es una inversión para aprovechar mejor tu tiempo)

Voltéate en la silla en la que estás sentado y abraza el respaldo, primero volteando de lado izquierdo y después de lado derecho. (manteniendo tus piernas hacia el frente)

Gira el cuello hacia la derecha, izquierda, arriba y abajo.

Respira profundo y suelta el estómago. 

Mueve la boca como lo hacen las vacas o camellos, simulando que estás masticando pasto, aunque te vean los demás, hazlo para desbloquear la quijada que guarda tantas molestias y tensión.

Aprieta con cuidado los ojos por cinco segundos, ábrelos, y repite el ejercicio cinco veces.  (terminarás apretando y desapretando toda tu cara, esa es la intención)

Date un ligero y cuidadoso masaje alrededor de tus ojos, pasando por tus cejas, tu entrecejo y alrededor de tus párpados.

Para antes de dormir y realmente descansar

Lava tus pies en agua caliente con sal por lo menos 5 minutos, verás que tu cuerpo empieza a relajarse.

Estírate como tú te des a entender, pero estírate con los brazos hacia el cielo, luego hacia abajo, a la derecha y a la izquierda, para que desbloquees lo que se bloqueó en el día.

Escribe todo lo que te preocupa, todos tus pendientes, y decide hacer algo al respecto mañana (para que no les des vueltas antes de dormir).

Piensa o escribe 10 agradecimientos del día, para que conectes con lo positivo que sí sucedió y tu cuerpo se relaje aún más.

Come un cacho de chocolate amargo con más del 50% de cacao natural, sentirás bienestar.

Disminuye la intensidad de las luces y de los sonidos, necesitas bajarle el estímulo a tus sentidos para que tu cuerpo deje de estar alterado y se vaya acurrucando.

Ve haciendo un ritual de sueño, en el que vas preparando tu cuerpo a dormir, consintiéndote, bajando el volumen de tu voz y de tus pensamientos.

Date un masaje de cuerpo completo a ti mismo, a tus pies, pantorrillas, hombros, cuello, todo tú.  (si puedes hacerlo con alguna fragancia o aceite esencial de lavanda, mejor).

Prende un incienso, o esparce olores que te sean agradables y relajantes.

Auto indúcete bostezos…además de estirar la quijada, le mandarás el mensaje a tu cuerpo que es hora de dormir.

Quítate los zapatos al llegar a tu casa, y deshaz el peinado que traes.

Medita, haz oración o contempla; pero haz un alto en tu mente por lo menos 10 minutos.

Y como siempre si ves que te es difícil controlar la ansiedad, tienes dudas, acude a tu médico y él te orientará.


 


 

María del Carmen García Mora
Psicóloga Sanitaria (UNED)
Máster de Psicología Clinica de la ULL
Experta en Mindfulness

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