01.03.2025 | Redacción | Opinión
Por: Rafael J. Lutzardo Hernández
Son las 17:39 horas de la tarde de este miércoles, 26 de febrero 2025. Este artículo lo estoy escribiendo desde la habitación 102 de los Servicios de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias. Pese a las pocas comodidades que puedo tener por mi actual situación oncológica, no es un impedimento para escribir una semana más mi artículo en los periódicos digitales. La vida en este Hospital, al igual que en cualquier otro, es totalmente diferente al que se vive en la calle. La gran diferencia de ello es la salud. Sin duda, el que tenga salud que le dé gracias a la vida, pues la salud lo es todo. Bien, dicho todo esto, la vida sigue y el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife ya se puso en marcha, al igual que la vida misma. Necesitamos tener actitudes positivas; ser más humildes y sensibles antes los acontecimientos tristes que se vienen desarrollando en este comienzo de siglo XXI.
Por otro lado, ya tenemos nuevo obispo en la Ciudad de los Adelantados, tras ser nombrado por el
papa Francisco al sacerdote Eloy Alberto Santiago como obispo de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la actualidad secretario canciller de la diócesis de Canarias. No hay que olvidar que el que fuera Obispo durante muchos años en La Laguna, Bernardo Álvarez, cumplió con su cometido entre acuerdos y fallos, pero como todo ser humano. Ahora le deseo una mejor vida, aunque su actual enfermedad le ha dejado bastante mermado.
En otro orden de cosas, mi vida todavía sigue teniendo un sentido y es por ello por lo que tengo que luchar y vivir. Viendo lo que se vive en este Hospital Universitario de Canarias, la vida tiene más valor. Nos matamos por conquistar nuevas fronteras, nuevas tierras. Creemos que somos indestruibles, pero la verdad que somos pocas cosas ante los poderes naturales de la vida. Por lo tanto, aprovechemos los años de juventud que nos de la vida con salud; no dejemos escapar esas oportunidad.
Por último, necesito seguir estando activo para seguir aprendiendo de los aciertos y errores de cada uno de nosotros. Mientras no se demuestre lo contrario, somos lo que somos porque somo la una raza humana que existe en el planeta tierra.