Opinión

Caer en la trampa es de torpes, en cambio, darse cuenta y esquivarla es el camino iluminado por la inteligencia

 

06.09.2021 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Presidentede FEPECO

Caer en la trampa es de torpes, en cambio, darse cuenta y esquivarla es el camino iluminado por la inteligencia. Estamos asistiendo, una vez más, porque es un proceso cíclico, a la estrategia noista de parar todo, a base de abrir un nuevo debate estéril, sobre la construcción de las infraestructuras que demanda la isla. En este caso, ha tocado la suerte al Puerto de Fonsalía, podría haber sido otra cualquiera, a ellos les da lo mismo, de lo que se trata es de paralizar Tenerife y obstaculizar su progreso. Algún día se sabrá, seguro que será más pronto que tarde, los verdaderos motivos que hay detrás de todo este tinglado pseudo ecologista, que disfraza intenciones que no se atreven a mostrar públicamente, ya que están movidas por ideologías sectarias, totalitarias, englobadas dentro del  pensamiento único. Lo que intentan, como vienen haciendo desde hace décadas, es enfrentar a todos contra todos, dar vueltas al asunto sin avanzar, provocar enfrentamientos, dar mensajes facilones o populistas, impulsar declaraciones contradictorias, en fin, embarrar para cosechar sus inconfesables intenciones, que no son otras, sino que todo siga igual o peor.   Ellos, a los que les gustan tanto los animales, en particular los escarabajos, son como los patos, que disfrutan jugando en un charco de fango. Ahí es donde se sienten cómodos y en su terreno.

Recordamos, porque me lo han preguntado algunas personas, que los noistas, son una especie endémica de Tenerife, conformada, casi en su totalidad, por empleados públicos en activo, excedencia o jubilados, muy bien incrustados en distintos órganos clave de la Administración y de algunas entidades públicas, que intentan, desaforadamente, parar cualquier obra pública o iniciativa privada en Tenerife. Son pocos, pero ruidosos, es la vieja estrategia de las minorías para hacerse notar. No conforman un conjunto homogéneo, al contrario, están bastante divididos en grupúsculos muy diferenciados y antagonistas. Se les podría aplicar aquello que se decía hace unos cuantos años, de que “están más desunidos que Izquierda Unida”, haciendo referencia a esa formación comunista que, a pesar de su nombre, ejemplificaba la división por antonomasia. También están algunos políticos, sofistas y demagogos que, al no tener enganche electoral, utilizan el ecologismo de salón y la judicialización de la vida política o económica, como bandera de atracción, para arañar unos cuantos votos y así contar con alguna presencia mediática, que la necesitan, como la respiración. 

Se chiflan por recoger firmas en plataformas digitales, para después, recordar constantemente que son miles sus seguidores, pero lo que no cuentan es que, de esas rúbricas, poquitas son de aquí, la inmensa mayoría son de personas de cualquier país del mundo, que no saben ni donde está Canarias, pero que viven abonados a la firma de cualquier manifiesto ecologista, sea de donde sea, porque están enganchados a las redes sociales, como muchos compradores por televisión. Además, son reiterativos en denunciar lo que denominan “atentados ecologistas” ante las instituciones europeas, eso les gusta, porque piensan que les da caché y también suma para salir en los medios de comunicación social, que les pirra.

Así es como estamos y lo que pretenden, que es perder el tiempo discutiendo, para que no salga nada para adelante en Tenerife. Este mismo artículo es un ejemplo que les puede servir para su estrategia dilatoria, pero también, para decirles que no les tenemos miedo, que estamos dispuestos a rebatirles sus incongruencias, junto a la sociedad tinerfeña, englobada en esa mayoría silenciosa y educada, que está harta de sus posturas negacionistas. Hoy en día, rebelarse contra el pensamiento único, es una obligación cívica.

 

 

Imagen de archivo: Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO