Cultura

Tendría que haberme presentado con mi traje blanco impoluto, pero no puedo contradecir mi realidad pecadora de pensamiento, palabra, obra…

 

31.08.2021 | Redacción | Relato

Por: Gloria de la Soledad López Perera

Tendría que haberme presentado con mi traje blanco impoluto, pero no puedo contradecir mi realidad pecadora de pensamiento, palabra, obra…

Por eso llevo trazos de rojo, como la sangre que derramé cuando parí a los hijos de mis entrañas, frutos de los pecados de la carne.

Y lo adorno con cintas negras por el dolor y el luto de su muerte, tras los días de guerra y llantos.

No me faltan las flores entrelazadas como muestra de los días de fiesta, de boda, de nacimientos, cuando las lágrimas se convierten en perlas que adornan los cuellos de las señoras de postín.

Como tampoco olvido los encajes verdes y amarillos, que me recuerdan la naturaleza de mi existencia y mi conexión con la madre tierra.

Y azules son los botones que cierran mi vestido, como gotas del mar inmenso que me inunda cuando me adentro en su interior.

No uso zapatos, hace mucho que los dejé olvidados en la puerta de mi lejano hogar.

Y camino descalza, sin mirar el reloj, sin importarme lo que piensen de mis andares.

Me llamo libertad, la que toca el sol y araña las rejas cuando la encierran en prisión.

A escondidas del recelo, me corté el pelo y quité el pañuelo que tapaba mi boca. Ahora salgo a la calle con el rostro marcado por las voces de las gentes y con la sonrisa llena de medios dientes, perdidos en el camino de la lucha contra los que no me dejan existir.

Madre soy de mis hijos llamados libertarios, abuela de nietos que me claman por las esquinas, pintando mi nombre por las paredes y muros de las ciudades en las que ya no soy bienvenida.

Y a pesar de haber cerrado sus fronteras a mi persona yo siempre reinaré en la existencia de la humanidad; soy innata a la sangre, a la palabra, a las decisiones, al universo y como una cometa volaré siempre sobre sus cabezas.

Me llamo Libertad y me junto con la Verdad, con la Razón y con la Igualdad, compañeras de batallas.

Y hoy, cansadas de la represión nos hemos desnudado, mostrando nuestras mancilladas carnes, prostituidas por los poderosos.

Los mismos que han puesto precio a nuestras cabezas y buscadas por revolucionarias nos dibujan con rostros de mujeres, de madres, de hijas, de nietas…

Me llamo Libertad y tengo una hermana, Esperanza, que visita todas las noches a los quijotes del mundo, embriagando sus sueños con esencias de valor y polvos de levantar.

Ya no habrá miedo al despertar y al partir por la mañana en sus mochilas viajará el deseo de encontrar a la del vestido de colores, a la que vuela con las gaviotas sin alas, a la deseada, a la ansiada, LIBERTAD.

Imagen: Gloria de la Soledad López Perera | Facebook