Al Golpito

No es ningún secreto escribir o pensar que el futuro laboral de esta nueva generación del comienzo del siglo XXI resulta ser bastante complejo por no decir de salida muy difícil

19.11.2022 | Redacción | Opinión

Por: Rafael J. Lutzardo Hernández

No es ningún secreto escribir o pensar que el futuro laboral de esta nueva generación del comienzo del siglo XXI resulta ser bastante complejo por no decir de salida muy difícil. España, junto con el resto de Europa, no encuentran la solución que permita ver con mayor optimismo el futuro laboral de miles de jóvenes. Cierto es, que para consolidar un puesto de trabajo se necesita un currículo que avale una licenciatura superior, acompañada si es posible de un máster, cursos de formación y experiencia de la rama laboral que hayas elegido. Todo eso esta muy bien, pero los gobiernos de Europa, esa alianza de vecinos que se han conjurado en lealtad fronterizas, no responden a las necesidades de una juventud atrapada por los sistemas burocráticos y políticos de una Europa maquillada en promesas no cumplidas y despreocupada por garantizar un futuro laboral de calidad. Por si fuera poco, la edad juega un papel muy fundamental a la hora de encontrar un puesto de trabajo. Es decir, si tiene más de 35 años las oportunidades laborales se han acabado. Eres una especie de desecho para muchos empresarios. Incluyendo la propia Administración General del Estado. Por todo ello, miles de jóvenes no ven más alternativas ante un mundo que les da la espalda, motivando refugiarse en el seno familiar, con el objetivo de vivir de las pensiones de sus respectivas familias.

Del mismo modo, cuando llegó la delicada situación económica en el 2008, siendo presidente del Gobierno de España, Rajoy, muchos jóvenes licenciados emigraron a países de Europa como Alemania e Inglaterra, entre otros, los cuales más tarde tuvieron que retornar nuevamente a España al no poder trabajar y vivir con dignidad en los países citados, cuyos contratos basuras propiciaron una desilusión en todas aquellas personas que decidieron cruzar el charco para intentar ver mejorar su futuro. Y por señalar algo puntual e importante, conozco a una excelente amiga y profesional que fue despedida de su puesto de trabajo por padecer una grave enfermedad. Eso hay que agradecérselo al Ejecutivo de otra época del Gobierno de Canarias.

En fin, así se describe la realidad de un mundo transformativo, cambiante y desordenado y con poca proyección de futuro para una nueva generación que intenta buscar estabilidad laboral y no la encuentra. Muchos jóvenes, ya piensan si es importante obtener una licenciatura académica o formarse en los oficios tradicionales. Sobre todo, si tenemos en cuenta que muchos de ellos llevan preparándose unas oposiciones durante varios años para unas determinadas plazas gubernamentales. Puestos, que en muchas ocasiones se ofertan en números muy bajos. Por poner un ejemplo; cuatro plazas para administrativos o policías locales, presentándose 2.000 y cuatro mil opositores. Por lo tanto, muchos millones de euros los que reciben las instituciones gubernamentales a través de la Unión Europea, con el propósito de apoyar las ofertas de trabajo, pero poco efectivas a la hora de buscar y dar oportunidades a las personas que buscan desesperadamente un puesto de trabajo.

Imagen de archivo: Rafael J. Lutzardo Hernández

Rafael J. Lutzardo Hernández

Rafael J. Lutzardo Hernández

Periodista y escritor. Actualmente colabora como columnista y realiza reportaje de sociedad en El Diario de Avisos.

Autor de numerosos prólogos de libros y programas de fiestas populares de nuestra tierra. Autor del libro "Vamos de Guachinches y otras casas de comidas"

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