Al Golpito

No sé si será por la edad que tengo o porque cada día observo que en la sociedad donde vivo y me muevo, ya nada es igual que en la época de mi infancia

 

20.11.2021 | Redacción | Opinión

Por: Rafael J. Lutzardo Hernández

No sé si será por la edad que tengo o porque cada día observo que en la sociedad donde vivo y me muevo, ya nada es igual que en la época de mi infancia. Es lógico, mucho ha llovido desde aquel pasado al actual presente. No descubro nada nuevo, si escribo que mucho han sido los avances en el mundo de la tecnología. Una revolución tecnología que nos seduce adelantarnos a nuestro propio tiempo. ¿Eso es bueno o malo? No lo sé, aunque entiendo que por un lado, en algo nos hemos beneficiados. Mientras que por otro lado, no creo que nos beneficie mucho. Si perdemos el teléfono móvil parece que estamos desnudos ante la comunicación tecnológica. Aparato que se ha convertido en una herramienta imprescindible para comunicarnos con nuestras familias, amigos, mundo laboral y para cualquier parte del planeta tierra. Del mismo modo, para digitalizar los libros, documentos, fotografías y trabajar a través de internet en todos los sectores del mundo laboral, incluyendo los medios de comunicación. Comprobado esta que cuando hay un apagón, el mundo se paraliza.

Sin duda, todos esos avances tecnológicos, junto con la evolución de la ciencia humana, nos ha transformado en seres humanos más ambiciosos y viscerales. Presumimos ser inteligentes por conocer la tecnología informática, pero no sabemos utilizar la inteligencia para ser más sensibles y cuidadosos con el planeta tierra. Vivimos momentos de incertidumbre, motivado por las pandemias, huracanes, volcanes activos, maremotos, terremotos, tsunamis y cambio climático. Deseamos ver un mundo más justo e igualitario, pero no lo conseguimos por que la ambición del ser humano, especialmente de los gobiernos de los países más poderosos del mundo, no cesan en fabricar armas nucleares y laboratorios experimentales para proteger sus respectivas fronteras. Y eso que Naciones Unidas, desde hace mucho tiempo, tiene como objetivo el desarme nuclear de todos aquellos países que fabriquen las tan terribles armas nucleares.

Que pena que con tantos avances el mundo no sea más limpio; más solidario, más humano. ¿De verdad que somos tan inteligentes? Claro, que viéndolo desde otra perspectiva humana, creo que sí. Es decir, mientras no se demuestre otra raza superior a la nuestra, seguro que seguiremos siendo los más inteligente, pero también los más detractores del planeta tierra. Al final avanzamos, ¿pero hacia dónde?

Rafael J. Lutzardo Hernández

Rafael J. Lutzardo Hernández

Periodista y escritor. Actualmente colabora como columnista y realiza reportaje de sociedad en El Diario de Avisos.

Autor de numerosos prólogos de libros y programas de fiestas populares de nuestra tierra. Autor del libro "Vamos de Guachinches y otras casas de comidas"

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