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Los negacionistas a su construcción, se retratan en su desprecio a la isla, torpedeando su crecimiento económico y desarrollo social

 

02.11.2021 | Santa Cruz de Tenerife

Óscar Izquierdo enfatiza que los noistas y los partidos políticos que no quieren su construcción, demuestran, con palabras y hechos, que tampoco quieren a la isla, porque la privan de una infraestructura portuaria de última generación, importantísima, para la vertebración provincial. Las Islas Verdes, lo demandan imperiosamente, para contar con una conectividad marítima, rápida y segura, que redunde en un acercamiento estratégico. No es un capricho, es una necesidad, que se hará vital más pronto que tarde. Permitirá un ahorro considerable en los tiempos de navegación, consumo de combustibles, emisiones y otras ventajas, ya que el tráfico marítimo es el futuro de la movilidad sostenible, junto al ferrocarril, para descongestionar las carreteras. La Unión Europa, apuesta por estos modos de transporte en sus planes estratégicos y los promociona con fondos, en su Agenda Verde. En todo el territorio nacional se trabaja en el desarrollo de estas estrategias. En cambio, en Tenerife, se lleva mucho tiempo perdiendo el tiempo, en una tramitación burocrática, parsimoniosa, quizás adrede, con muchas dudas jurídicas y algunas lagunas por aclarar.

El Archipiélago Canario, con ocho islas, en el Atlántico medio, necesita contar con una red de puertos que unifiquen el territorio, creando “autopistas marítimas”, que sirvan para cohesionar económica y socialmente a nuestra tierra. Los puertos son las únicas infraestructuras que garantizan la estabilidad económica y la seguridad de abastecimiento de las islas, por lo que es importante disponer de alternativas de conectividad, con la mejora de los equipamientos portuarios. La afectación medioambiental hay que cuidarla al máximo, pero no puede ser un freno insalvable o la única visión a tener en cuenta, porque eso se llama sectarismo o fundamentalismo ideológico. El caso del Puerto de Los Cristianos es ejemplarizante, hay cetáceos por fuera del puerto y no han migrado, ni se han producido varamientos. Los barcos modernos tienen sistemas de detección de zifios. Las ballenas y delfines siguen en la zona desde hace años, a pesar de las operativas del Puerto de Los Cristianos y de las constantes salidas de buques para su avistamiento. Tampoco hay que olvidar que El Sebadal de Granadilla está más floreciente, después de la construcción del Puerto, gracias al abrigo que este le proporciona.

Hay que adelantarse, no sólo con una planificación, sino también con su ejecución, porque en Tenerife se dice y se promete mucho, pero después se hace poco. Hacer una obra marítima es difícil, costosa, con unos plazos importantes de obra, por lo que, mientras seguimos debatiendo entre el sí y el no, la que pierde es Tenerife, que vuelve a quedarse rezagada, desperdiciando competitividad económica y abandonando el liderazgo regional, para que lo ocupe la isla hermana de Gran Canaria. Parece que eso es lo que se quiere y de lo que tendrán que responder los negacionistas al Puerto de Fonsalía.

 

 

 

Imagen: Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO | CEDIDA